martes, 22 de septiembre de 2009


Es curioso, mi mente y mis pensamientos fluyen ágiles a vertiginosa velocidad, es curioso, mis palabras y mi voz tropiezan en torpes intentos.

Recorro mi escritorio de punta a punta, examino cada uno de los lápices y bolígrafos que yacen desperdigados y desafiantes. La grapadora sin grapas, vasos a medio beber de otros días que recogen el polvo y otras curiosidades, cenizas que atravesaron las fronteras del platito de cerámica “recuerdo de Barcelona”…

Un, dos, tres… concentración, vamos, concentración…

Pero mi voluntad se niega a sumirse bajo seriedades. Y entonces recuerdo que tengo que renovar el DNI, sí, para estar bien matriculada como una buena ciudadana, también tengo que regar la cebrina…

Te escucho, del otro lado de la pared, abrir la puerta de la nevera, tintineos de cristal, ¿qué estarás buscando?, cerrar la puerta y estornudar. Siempre te digo que no bebas directo del cartón de la leche, y sin embargo, nunca te he dicho que me gusta tu nariz. Sí, cuando lees concentrado alguno de esos artículos que a ti te gustan me dejas fascinada con ese sutil movimiento de nariz que acompaña a tus pupilas de un renglón a otro, y tu boca se acomoda como si fuera a emitir una secuencia infinita de “os”.
También me gusta esa costumbre que tienes de abrir cada día el buzón, aunque sepas que no vas a recibir ninguna carta milagrosa que te brinde la posibilidad de cumplir tus sueños, aunque sepas que no habrá ningún sobre medicinal que traiga un porvenir seguro… aún así, me impresiona este tu ritual de abrir, sacar publicidad de pizzerías y facturas insanas y volver a cerrar, y así cada día, le das un nosequé místico que haces que te quiera un poquito más sin motivo.

lunes, 31 de agosto de 2009


Me convertí en lluvia y me escurrí en tu horizonte, que estaba algo desenfocado. Las palabras retorcieron toda la humedad y acabé con el bello erizado. Conseguí cambiar de estado, de líquido a sólido, puro hielo que gustas derretir con el silencio bien administrado, suave, ése que no molesta, el que construye y adormece el dolor. Sonríes porque nunca dije : "cambio nitidez por abrazos".

sábado, 27 de junio de 2009




Porque es más valioso el beso que no te doy y te pertenece, que todos los que he dado. Porque los besos que di eran besos desvalidos, agónicos, desfallecidos, anémicos de amor. El beso que te pertenece, pero que sólo yo custodio, no necesita de tu conocimiento para saberse verdadero.

Pienso en ello en la intimidad de quien se sabe seguro y a salvo de cualquier mirada indiscreta. Pienso en ello, lo valoro, lo arrullo… o es ello lo que me arrulla a mí, y me envuelve, y me eleva, y me expande y me traslada en la quietud, a mí, a ese ser estático que a tus ojos calla, calla peligrosamente la verdad, su verdad.

miércoles, 17 de junio de 2009


Si estás cansado, toma asiento en estas letras, reposa en mi voz tu costado. Deja que te abrace entre las hojas, viejas, sabias, de mil libros que he guardado. Si estás cansado no digas nada, déjame susurrar entre tus labios cerrados. Si estás cansado yo no seré pregunta, si estás cansado... sólo mírame e iré nadando a tu lado.

sábado, 25 de octubre de 2008



Me acuerdo de tu cara, concentrada, cuando borrabas con tu goma el papel. "Esto no vale". Yo reciclaba mi paciencia observándote... cuantas veces, sin papel ni pinturas... te habré retratado. (Y tú sin saberlo). Y entonces te quedabas estático..."no lo entiendo". Me encantaba, porque cuando para todos "no lo entiendo" significa cerrar el libro y levantarse d ela silla... tu "no lo entiendo" significaba un duelo a muerte, y pasaban las horas... y yo, reciclaba mi paciencia Jorge, observándote... retratándote. Y no sé porqué me acuerdo de ti justamente ahora... con la nevera abierta y sugetando su puerta con una mano... y en la otra papel y lápiz para escribir la lista de la compra. Con caustica ironía me juego a los dados si todavía me recuerdas, o no.