martes, 1 de diciembre de 2009

fantasmas


A medida que pasa el tiempo vamos acumulando fantasmas. Son espectros con piel, ojos y nombre que ya no comparten nuestro escenario. Regresan cuando menos lo imaginas y te devuelven a un pasado compartido, secreto, lejano.

Un día ocurre que rompes con la rutina de no hacer nada, y se suceden horas de intensa actividad. Hoy tuve uno de esos días, al acabar me siento mareada, y un nosequé recorre mi cuerpo. Es tu visita, mi querido espectro de sonrisa de ensueño, de ojos de mar y anatomía distante. Y me imagino como será ese momento, el tuyo, en el que un nosequé recorra tu cuerpo, y mi presencia fantasmagórica te visite, y te haga parpadear de un modo más lento, saber que mi recuerdo te envuelve de pronto, sin haberlo tú llamado.

3 comentarios:

Javier Travieso dijo...

Tras la actividad llega la calma, y la calma arrastra el recuerdo, el recuerdo el tormento y el tormento las lágrimas.

Hay gente que necesita estar activa para que no le asombren estos, sus propios fantasmas.

Heimdall dijo...

Los fantasmas son un nectar necesario y peligroso a la vez para el espíritu.
Por una parte, te hacen recordar que hay quienes te has mostrado sin esa maldita máscara impuesta y que ellos también hicieron lo mismo a travñés de vicvir momentos que forjan el porqué de tus creencias.
Sin embargo, vivir de fantasmas te transforma en fantasma del vivir. Recordar el atractivo aroma del pasado hace que te olvides de la indescriptible brisa del presente. Por ello, no solo huyes del presente sino que de esta forma traicionas a uno mismo, a lo que en algún momento de tu vida sentistes... y a los que están detras de esa manta espectral.

Quique dijo...

Despierta!!!!!!